SUH: YA HAY MÁS DE LA MITAD DE LOS CASOS DE TODO 2015

Los chicos con la enfermedad son 21 en Córdoba en lo que va de 2016. El año pasado fueron 40; y en 2014, 28. La higiene de manos, clave en la prevención.

En estas semanas, no sólo los casos de dengue están en aumento en Córdoba. También se registra un preocupante incremento de los niños con síndrome urémico hemolítico (SUH), que en sólo dos meses y medio ya son más de la mitad del total de casos que hubo en 2015.

Hasta mediados de este mes, los casos de SUH ya trepan a 21, según admite el Ministerio de Salud de Córdoba.

El año pasado, hubo 40 niños con la enfermedad, uno de los cuales falleció; en tanto que, en 2014, el total de casos llegó a 28.

El ministro de Salud de la Provincia, Francisco Fortuna, precisó que seis de los casos se produjeron en la Capital, en tanto que los restantes se distribuyen en distintas localidades del interior como Villa María, San Francisco, Villa Allende, Villa Carlos Paz, Luque, Leones, Serrano, además de un niño proveniente de otra provincia.

“Esa dispersión no sugiere una fuente común de transmisión. Es muy difícil comprobar fehacientemente por qué vía se produjeron los contagios y si hay una fuente que predomina”, consideró Fortuna.

La principal causa del SUH es un subtipo de la bacteria Escherichia coli (O157), que se vincula con la contaminación fecal, y cuyo reservorio es el intestino del ganado vacuno.

Así, alimentos contaminados como carne mal cocida (y más si está picada); verduras u hortalizas regadas con agua no segura; lácteos sin pasteurizar o que perdieron la cadena de frío; agua contaminada (por ingesta o baño); pero también contagio de persona a persona vía fecal oral son las principales vías de transmisión.

“No sabemos qué está pasando, pero es evidente que hay algo diferente que está impactando en este aumento significativo de los casos”, consideró la nefróloga pediatra Elida Inchaurregui, integrante del comité de nefrología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), filial Córdoba.

La médica indicó que otros años también se produjeron picos de la enfermedad en la provincia, al tiempo que subrayó que, sobre la base de los últimos reportes, “a nivel nacional no se está viendo este incremento, sino, en cambio, una merma de casos”.

Al igual que la cartera sanitaria, la nefróloga insistió en la necesidad de tener en cuenta no sólo la vía alimentaria, sino también el contagio persona a persona –por vía fecal-oral– y de insistir en el lavado frecuente de manos con agua y jabón.

Un problema multifactorial

Gerardo Leotta, investigador adjunto del Conicet, y profesor en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata, quien hace 15 años que trabaja en la temática, advirtió que uno de los principales problemas vinculados al SUH es precisamente la característica de ser multifactorial. Y precisó que, si bien el 75 por ciento de los casos son producidos por la cepa O157, las vías por las que la bacteria puede llegar al organismo humano son múltiples.

“En los últimos años, hubo una tendencia de adjudicar el SUH en forma casi exclusiva a la carne molida; y si bien esa es una fuente de transmisión, no es la única. Los vegetales, el agua, la contaminación cruzada y las prácticas inadecuadas de manipulación de alimentos también pueden serlo”, señaló.

Y es que la contaminación con la bacteria puede ocurrir en toda la cadena de producción de alimentos, según advirtió, y por lo tanto, todos los eslabones son responsables de prevenir esa situación. “Aunque haya una sola vaca con E. coli, los frigoríficos deben considerar que todos los animales son positivos en las precauciones en la faena, y si ocurre un accidente, debe ser detectado. Y lo mismo en las carnicerías”, ejemplificó.

“Por eso, no hay que depositar toda la responsabilidad en el consumidor, si bien es el último eslabón de la cadena y debe saber que el riesgo existe y que la forma de evitarlo es con buenas prácticas de higiene al manipular los alimentos”, dijo.

Aunque la cantidad de casos puede no parecer alta, el SUH tiene fuerte impacto por la severidad de la enfermedad cuyas principales víctimas son los menores de 5 años, y porque es endémica en el país, donde es la primera causa de insuficiencia renal a nivel pediátrico.

“Por eso, además de reforzar la información a la población, habría que encarar una investigación para identificar las principales fuentes de transmisión y qué factores están influyendo en el incremento de los casos”, concluyó Inchaurregui.

Lo que hay que saber

Síntomas. Diarrea, a veces sanguinolenta. Palidez extrema, fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal y disminución de la orina son otros de los síntomas. También convulsiones. Ante ellos, se debe llevar al niño al médico inmediatamente.

Manos limpias. El SUH puede transmitirse a través de alimentos o contaminación cruzada, pero también de persona a persona. Por eso, hay que lavarse las ­manos con agua y jabón después de ir al baño, de cambiar pañales, de tocar carne cruda y de tocar mascotas. La forma correcta es frotar palmas, dorso, espacio entre los dedos y muñecas durante 20 segundos, y secarse con toalla limpia o descartable.

Con otros sectores

El ministro de Salud informó que se reforzó la vigilancia de las diarreas en las Unidades Centinela de los hospitales públicos. “Aunque el poder de policía en salud corresponde a los municipios, también se recomendó reforzar el trabajo con Senasa y las áreas de bromatología”, dijo.

Secuelas en 1 de cada 3

Los principales blancos del SUH son los riñones y la sangre, pero también puede impactar en el sistema nervioso central y en otros órganos, como el corazón y el páncreas.

Es una enfermedad grave que requiere internación, puede ser fatal y deja secuelas en un tercio de los niños que la padecen.

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